La propuesta debe atrapar en segundos y revelar un horizonte compartido: identidad local, memoria, juego, aprendizaje o cuidado ambiental. Presenta una visión concreta del recorrido, con puntos de parada, sensaciones buscadas y beneficios tangibles para quienes aportan y para quienes simplemente cruzarán la calle cada día.
Comienza con transparencia radical: presupuesto desglosado, cronograma realista, equipo visible y funciones claras. Muestra bocetos, pruebas de color y maquetas sencillas. Si la gente sabe exactamente qué costará cada pared, brocha y permiso, apoyará con tranquilidad y recomendará la campaña con orgullo.